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martes 1 de noviembre de 2011

Nos mudamos a WWW.MICROMARCO.ES


A partir de ahora, mis post pasados, presentes y futuros estarán en www.MICROMACRO.es generalmente posteados en el microblog de La Polis

Nos vemos en Micromacro.es!


lunes 28 de febrero de 2011

Carta del Estado a sus ciudadanos

Queridos ciudadanos,

soy vuestro amado Estado. Os escribo para informaros mi necesidad de elaborar una ley que nos coloque más en conjunción con Europa y con la idea de progreso. Esta ley será la de no fumar en espacios cerrados (ya sean bares, restaurantes, etc.). Sí, ya lo sé. Sería una locura aplicarla así sin más: me comeríais vivo. Pero yo ya me encargo de ello. Previamente a la elaboración de la ley os bombardearé mediáticamente con un discurso negativo acerca de la idea del tabaco. Os repetiré hasta la saciedad que el tabaco es una de las primeras causas de muerte (junto con los accidentes de tráfico, que ello también me va bien para otra cosa que tengo entre manos), que produce cáncer, que huele mal, que es sucio y apesta. Cargaré sobre vuestras conciencias un claro discurso negativo acerca del fumar y todo lo que conlleva. Realmente parecerá que me preocupo por la salud de mis ciudadanos y vosotros mismos reconoceréis en la idea del fumar algo sucio y obsoleto.

Sin embargo, para que no me jodáis el garito y dejéis todos de fumar de repente (cosa que realmente me conllevaría la ruina) seguiré dejándoos aquellas máquinas para comprar tabaco en aquellos bares en los que ya no podréis fumar. Sí, sé que parece una contradicción. Pero no lo es; porque a mi no me interesa vuestra salud, lo que me interesa es hacer una ley que me sitúe simbólicamente en la idea del progreso, en conjunción con Europa y los países más desarrollados. Por eso sigo permitiendo que compréis tabaco aunque ya no podáis ni fumar allí donde lo compráis. Tampoco me interesa la cultura que tenemos (lo de la importancia de la cultura y estas cosas está muy bien para un discurso relativista de éstos tan modernos, pero en realidad me la paso por el forro). ¡Pero no temáis queridos ciudadanos! Ya veréis como aceptareis dicha ley sin mucho enfado. Como mucho será criticada desde aquellos sectores de población que no se dejan manipular tan fácilmente como vosotros. Pero ya está. Nada de revoluciones ni historias. Y eso porque realmente os creeréis que esta nueva ley es un paso más hacia el progreso, hacia el desarrollo, hacia los nuevos tiempos modernos que siempre van revestidos de la idea de Bien.

Me sorprende cada vez más la facilidad con la que puedo ir quitándoos libertad. Porque vosotros no veis que sea malo y os quite libertad, vosotros veis que me preocupo por vosotros y quiero lo mejor para vosotros. Sabeis que siempre hago el bien por vosotros. Y esto denota lo mucho que me queréis. Y hace que me ponga contento. Gracias.

Con afecto paternal,
El Estado.

PD: Durante el bombardeo mediático, tranquilos, no deberéis hacer ningún esfuerzo. Irá calando poco a poco en vuestras conciencias lo que os quiera hacer pensar. No sufráis, no tendréis que esforzaros en nada. Sé que no podré con todos, pero ya me va bien. Realmente sería un caos si dejarais todos de fumar...

martes 23 de marzo de 2010

¿Construimos en abstracto?

Berger y Luckmann, en su Construcción Social de la Realidad, llegarían a una conclusión: absolutamente todo es construcción social, todo es construcción de los hombres, creadores y generadores de significados. Por tanto, nada es en sí mismo, nada es verdadero por sí mismo sino en la medida en que es construido por nosotros.

De esta teoría se desprenden muchas consecuencias, como -según mi profesora de Teoría Sociológica Contemporánea- que “no hay ninguna actividad relacionada con una determinada edad (se rompe con un tal edismo) ni con un determinado género”. ¿Por qué no? Porque lo hemos construido nosotros, y podemos volver a construir lo contrario. Es decir, que los niños jueguen a fútbol en el patio, y las niñas salten a la comba o hablen de sus amoríos, no es por nada más que porque nosotros lo hemos decidido así. De hecho, yo me pregunto por qué a los 5 años no estaba dirigiendo una empresa... ¿quien fue el maldito dictador que no me dejó? Quizá la gente debería hacerle caso a mi profesora cuando en una de éstas comentó que “esto de la socialización (la educación) de los niños para la vida adulta está cada vez más cuestionado, porque los niños ya forman parte de la sociedad, por tanto ya son creadores, autónomos e independientes creadores sociales” Lo que digo: ¡maldito dictador que me prohibió dirigir una empresa! ¡Si a los 5 ya era capaz de todo! ¿Quién se ha atrevido a educarme, pisoteando mi libertad? No hay derecho...

Pero todavía hay más, el final de la clase estuvo protagonizado por un gran debate en el que se nos preguntaba lo siguiente: ¿qué es el amor? ¿instinto, química, construcción social o una mezcla de todo? Después de intervenciones como “creemos que son reacciones químicas, y luego todo lo demás es construcción social” o “por ejemplo, lo de no ponerle los cuernos a tu novia, es evidente que es construcción social, son convenciones inventadas por el hombre”; después de todo esto, la profesora concluyó – a partir de una obra titulada El amor en la sociedad del riesgo- que el amor era exactamente construcción social del hombre utilizando la razón. Es decir, nos enamoramos de alguien porque previamente nos hemos ido convenciendo – con la razón- de que nos enamoraremos de ese alguien. Jesús Gómez, autor del libro citado, nos regala lo siguiente: “ tenemos una buena noticia: el amor no es irracional, es social; podemos intervenir en él...Debemos trabajar el amor como una ciencia".

Bien, todas estas reliquias teóricas que tanto cultivan nuestro pensamiento, son fáciles de tumbar. Sólo hay que hacer una cosa: vivir. Yo a los 5 años no podía crear si nadie me educaba; si cuando tenga 80, todavía le pido a la gente una piruleta al portarme bien, tendré un problema; si con mi razón pudiera decidir a quién amo, nunca hubiera decidido amar a quien en paz descansa hoy; y muchos ejemplos más que enfrentan nuestra vida con esta teoría de la construcción social de la realidad. La razón solamente entra en el amor para afirmar que éste es puro misterio. ¡Porque yo no puedo lograr explicarme por qué razón me tomo la molestia de amar!

Una teoría así solamente puede salir cuando el hombre se aparta de su experiencia y, entonces, no construye sino inventa. No me malinterpretéis: claro que el hombre construye, pero siempre mirando la realidad, la naturaleza de las cosas; nunca lo hace en base cero. Hay una fuerte tendencia en Sociología a creerse que el hombre manda e inventa (el hombre construye en la sociedad y luego ésta impone lo construido a las demás generaciones) y es aquí donde radica el verdadero problema. Porque tal y como hemos inventado una cosa, podemos inventar otra. Y entonces empiezan las pretensiones sociológicas para cambiar el mundo. Cuando la realidad no existe y todo es invento del hombre, el mundo es muy manipulable. Sólo hay que dejar paso a la imaginación.

A la pretensión sociológica, le sigue la ingeniería social.